Existe un lago en los Dolomitas cuyo color no tiene explicación racional. Un azul verdoso, casi eléctrico, que no encaja con ningún lago que hayas visto antes. Se llama Lago Sorapis, y llegar hasta él requiere esfuerzo. Por eso vale tanto la pena.

El Lago Sorapis no aparece de primeras en los folletos turísticos de los Dolomitas. No está al lado de la carretera. No se puede ver desde un mirador con parking. Para llegar hay que caminar, y parte del camino va a ponerte a prueba. Eso, precisamente, es lo que hace que cuando llegas y lo ves, la sensación sea tan especial.

El color del agua es un fenómeno óptico causado por el polvo glacial en suspensión que refleja la luz de una manera muy específica. El resultado es un turquesa tan intenso que la primera vez que lo ves, instintivamente miras a tu alrededor para ver si hay algo que te estés perdiendo. No hay nada que te estés perdiendo. Es real. Es así.

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Dónde está el Lago Sorapis y cómo llegar al punto de partida

El Lago Sorapis está en la zona de Cortina d'Ampezzo, en el corazón de los Dolomitas. El punto de partida de la ruta es el estacionamiento de Tre Croci, que está a unos 15 minutos en coche desde Cortina.

El parking de Tre Croci

El parking de Tre Croci es de pago, pero hay un truco que funciona: mucha gente aparca en los lados de la carretera, que son gratuitos. Si llegas con el coche, date una vuelta antes de pagar: es muy probable que encuentres sitio sin coste. Lo que sí debes tener en cuenta es que en temporada alta, en verano, el parking y los alrededores se llenan pronto. Llegar antes de las 9 de la mañana marca la diferencia.

Punto de partidaEstacionamiento de Tre Croci · Cortina d'Ampezzo, Italia · Coordenadas: cerca del Passo Tre Croci · Temporada: junio - octubre

El sendero #215: la ruta hasta el lago

8 km
Distancia total
3-4 h
Duración
~500 m
Desnivel
Media
Dificultad

La ruta sigue el sendero número 215, que está muy bien señalizado desde el parking. En cuanto empiezas a caminar, a los pocos minutos ya tienes las primeras vistas de las paredes de roca de los Dolomitas. Es un comienzo generoso.

Las trincheras de la Primera Guerra Mundial

Uno de los detalles más sorprendentes de los primeros metros de la ruta es que el sendero bordea antiguas trincheras de la Primera Guerra Mundial. Los Dolomitas fueron escenario de una de las guerras de montaña más duras de la historia, y en varios tramos del camino puedes ver los vestigios de esas estructuras defensivas excavadas en la roca. Es un recordatorio de que este paisaje, tan bello hoy, fue el escenario de algo muy diferente hace un siglo.

La primera parte de la ruta: agradable y bien señalizada

Los primeros 40 minutos de caminata son tranquilos. El sendero está bien marcado, el terreno es manejable y las vistas ya merecen la pena. Caminas entre pinos y praderas alpinas con las paredes de roca de los Dolomitas en segundo plano. Es el tipo de camino que te hace entender por qué la gente repite una y otra vez estos paisajes.

A medida que avanzas, el sendero gana algo de desnivel y la vegetación empieza a cambiar. Los árboles se espacian, las rocas ganan protagonismo y el ambiente se vuelve más alpino. Y entonces, en un momento que no esperas, el sendero te pone delante algo que cambia el ritmo de la excursión.

A mitad de camino: cuando la ruta se pone interesante

Llevas aproximadamente 40 minutos caminando cuando el sendero, hasta ahora fácil y agradable, te presenta un reto que no esperabas. Delante de ti, la ruta atraviesa una pared de roca vertical mediante una serie de agarraderas metálicas instaladas en la montaña.

No es una vía ferrata en sentido estricto. No necesitas arnés ni material técnico. Pero sí necesitas coger las agarraderas con confianza, apoyar bien los pies y no tener vértigo. Es el único punto del camino que puede hacer que alguien decida volver. Y es también el punto que convierte la excursión en una aventura de verdad.

Cómo atravesar la zona de las agarraderas

La técnica no es complicada, pero sí hay que conocerla. El camino más seguro para atravesar este tramo es siempre mantener tres puntos de apoyo: dos pies y una mano, o dos manos y un pie. Nunca sueltes dos apoyos al mismo tiempo. Las agarraderas están bien fijadas y son sólidas. El tramo no dura más de 10 minutos.

Una vez atravesada la zona técnica, el sendero vuelve a ser tranquilo. El ambiente ya es completamente alpino, las vistas son espectaculares y sabes que el lago está cerca. Lo presientes antes de verlo: el camino gira suavemente y aparece el Rifugio Vandelli, y justo detrás, el color turquesa del agua entre las rocas.

El Lago Sorapis: llegada y qué hacer

Cuando llegas al lago, lo primero que haces es pararte. No puedes no hacerlo. El agua turquesa rodeada de paredes de roca y la quietud del lugar crean una atmósfera que cuesta describir. Puedes sentarte en la orilla, comer algo, tumbarte al sol si el tiempo acompaña. Es uno de esos sitios donde el tiempo se detiene solo.

La información completa está aquí

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